jueves, 14 de mayo de 2009

El eco de lo que se dio llamar intratable...

Cada ahora evoca un antaño o una otra vez, cada aquí, un allá. Estado intermedio, semisueño, semidespertar, comparable a la de la ensoñación del paseante solitario. Todo lo que se ve, conocido, demasiado conocido, es motivo para evocar, para escuchar una llamada procedente de otro lugar.

Si retorno es en ausencia, recuerdo para orientar mi discurso hacia un lugar que no está, un espacio que no está ahí y un tiempo inexistente. Lo intratable, lo que resiste a toda ley, es también condición absoluta de la vida.


Sobrevivir implica que algo debería haber muerto, pero todavía está vivo. "Todavía" aplaza o detiene la muerte e introduce los problemas del tiempo, el tiempo de ser. Un enigma de que la entidad llega a ser de su ente y se va de este ser. Que aparece y desaparece, que sobrevive a una muerte pero ¿a la muerte de qué vida?

La formación anterior no está más viva, la entidad que fui no puede decir más “yo”- Y no puedo hablar más de eso sino como ella, entonces, en tercera persona. Ella no puede ser otra que lo que fue (es su necesidad): ella es habiendo sido. Se resolvería el problema con el “nosotros”, él (yo entonces) y yo (ahora). Que misteriosa y.

La historia de un momento... la Historia de la Infancia.



No hay comentarios:

Publicar un comentario