Un
sistema de gratificación altErado
puede inclinar al niño a conductas
adictivas –…adictivas,
adictivas, adictivas, adictivas, adictivas- o bien a Anhedonia, es decir, la
dificultad o incapacidad para disfrutar( =(),
con
signos de tedio(=(…=(),
descontento(=( + >=() e insatisfacción(=( + >=(
+ =/).
Es fácil
comprobar que en los primeros viajerospredominael asombrou la admiración ante la majestad de la naturaleza, pronto se nota
la intuición precavida ante la improvisación elevada al rango de sistema, lo
que luego se hace franca indignaciónante al maltratoy el exterminio. Nuestro descubrimientoactualparticipa de todos esos sentimientos. Todo elogiose la tierra será truncoeinútil, si
no incluye la defensa de esa tierra. El patriotismo hoy, es también,
ecológico.
Descubrir
la tierra y preservarla.Para que la pareja humana pueda recibirla en heredad y
cumplir su destino: poblarla y conquistar el
porvenir.
fLORIDOR
pEREZ. Chile Contado y Cantado
sábado, 31 de julio de 2010
Yo mantengo la apasionante doctrina de que ninguno de los placeres son tan frecuentes ni tan intensos como los de los cristianos agradecidos, devotos, resolutos, sinceros que se niegan a sí mismarse, de artes y oficios, de jugar y ver jugar, de descubrir y hacer cosas, de ayudar a otra gente, y todos los otros placeres nobles que la vida ofrece, son dobles para los cristianos; porque, como solían decir los antiguos felices puritanos (no señor, esto no es un error de imprenta, no es freudiano; quiero decir puritanos de verdad, puritanos históricos, no los petulantes y desabridos puritanos de la imaginación angloamericana), el cristiano saborea a Dios en todos sus placeres y los incrementa, mientras que a otras personas el placer les deja un sentido de vaciedad que los restringe. Además, y mantengo que cada encuentro entre un cristiano sincero y la Palabra de Dios, «la ley de tu boca» (Salmo 119:72), aun cuando cale hondo o requiera humillarse, produce gozo como resultado, del mismo modo como Blanchard, Wood y Lee insinúan, y, mientras más fiel sea el cristiano, mayor será su gozo.
"Espero, en unos cuarenta o cincuenta años más, mirarte a los ojos, sonreir y comprobar que somos dueños de los mismos recuerdos"...
Todo se penetra diría Pessoa, todo se transforma diría Drexler y qué más da, ahora, hoy, te lo digo a ti.
............................................................................................................................................................................17/05 Tan cerca que no te veo. Cerca se quedó muy lejos, lejos lo cerca...
Cada ahora evoca un antaño o una otra vez, cada aquí, un allá. Estado intermedio, semisueño, semidespertar, comparable a la de la ensoñación del paseante solitario. Todo lo que se ve, conocido, demasiado conocido, es motivo para evocar, para escuchar una llamada procedente de otro lugar.
Si retorno es en ausencia, recuerdo para orientar mi discurso hacia un lugar que no está, un espacio que no está ahí y un tiempo inexistente. Lo intratable, lo que resiste a toda ley, es también condición absoluta de la vida.
Sobrevivir implica que algo debería haber muerto, pero todavía está vivo. "Todavía" aplaza o detiene la muerte e introduce los problemas del tiempo, el tiempo de ser. Un enigma de que la entidad llega a ser de su ente y se va de este ser. Que aparece y desaparece, que sobrevive a una muerte pero ¿a la muerte de qué vida?
La formación anterior no está más viva, la entidad que fui no puede decir más “yo”- Y no puedo hablar más de eso sino como ella, entonces, en tercera persona. Ella no puede ser otra que lo que fue (es su necesidad): ella es habiendo sido. Se resolvería el problema con el “nosotros”, él (yo entonces) y yo (ahora). Que misteriosa y.
La historia de un momento... la Historia de la Infancia.